El emprendedor: ¿nace o se hace?

por Beatriz Alonso Dos Santos

¿Cuál sería el panorama actual de nuestro país si los más de 500.000 jóvenes españoles menores de 35 años que emigraron desde el año 2013, se hubiesen atrevido a emprender aquí?

Nuestro país es tradicionalmente rico en ideas, es estudiado y visitado por su cultura, por miles de personas en todo el mundo, pero cuando se trata de hablar de las perspectivas laborales de nuestros jóvenes más cualificados: licenciados, doctorandos, investigadores o grandes mentes creativas “tenemos que agachar las orejas” y son muchos los que aconsejan “irse fuera”.

Por una parte, la apertura mental y el inigualable aprendizaje que ofrece el mezclarse con otras culturas es crucial para una carrera profesional hoy en día, donde la globalización impone estos criterios. Aunque por otra parte, significa que esa fuga real de cerebros, prosigue, y ya no extraña a nadie saber que tus primos han emigrado a Australia, por trabajo.

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La pasada semana, asistí a unas Conferencias, con jornadas, entre otras, dedicadas al Emprendimiento. Las conclusiones que os puedo contar son simples: “Mientras unos se arriesgan haciendo la maleta, otros se arriesgan aquí. Ambas acciones implican un gran emprendimiento, pero el progreso de nuestro país, pasa por que se cambie nuestra mentalidad y se enfoque a los jóvenes españoles a ser emprendedores desde el colegio, pasando por el instituto y siguiendo por la Universidad” – comentaba Miguel Ángel Rodríguez, organizador de las Jornadas y profesor en la Facultad de Informática de la ULPCG. Las reflexiones son bastante similares a las que Antonio Banderas realizó en el Hormiguero, dos mentes bien distintas pero conectadas con las mismas ideas.

Asique, el emprendedor: ¿nace o se hace? La línea de pensamiento hasta ahora descrita, se inclina un poco por lo segundo. Es decir; “se hace”: la constancia, tesón, perseverancia, pasión, mente abierta, son determinantes a la hora de emprender. Un momento… ¿no son ésos, rasgos de personalidad? Entonces va en nuestro ADN, es decir “se nace”,¿no?

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Está claro que hay ciertos rasgos ‘innatos’ que pueden ayudar en según qué tipos de sectores empresariales, como la extroversión, por ejemplo. Sin embargo, en el mundo de los negocios, estas características no son finalmente determinantes. Mark Zuckerberg, claro ejemplo de éxito emprendedor, se considera a sí mismo y es, introvertido.

No podemos pensar que si somos “así o asá” no triunfaremos, ni tampoco podemos esperar que los gobiernos nos subvencionen dentro de dos años… Tenemos que cambiar, buscar, adaptarnos hoy a la nueva situación y contra viento y marea, seguir nuestras ideas, en definitiva: emprender.

@BeatrizA2santos