El secreto para ser uno de los mejores camareros de España

Alfonso Merlos

Es uno de los colaboradores del Grupo Code. Un enamorado de la hostelería, de esa clase de profesionales que saben, y saben bien, que el secreto de un buen restaurante va mucho más allá de una carta estudiada y elaborada, más allá de la materia prima, más allá de determinadas técnicas culinarias. No se puede olvidar el servicio, la atención al cliente (siempre lo primero, en realidad el jefe); o sea, no se puede olvidar el oficio de camarero. Es el primer mandamiento de un local apetecible.

descarga (8)Juan José Martínez Navarro, ‘Juanjo’, ha competido de forma sobresaliente en la final para proclamarse Camarero del Año y ha dejado el pabellón murciano a una altura considerable. Ha sido en el marco de la influyente feria Alimentaria. El certamen lo dirigía Linkers, una consultora de recursos humanos especializada en alta Hostelería y restauración. Los conocimientos a demostrar eran múltiples: todo tipo de destrezas (montaje de mesas tematizadas, catas de vino, elaboración de cócteles) acompañadas de una comunicación persuasiva, adecuada. Todo un alarde de competencias y de pericia.

Pero eso es lo de menos. Lo de más es el camino que Juanjo ha recorrido y sigue emprendiendo cada día que levanta la persiana o abre la caja o pone la barra en marcha para servir el primer café o tirar la primera cerveza en Peyma Restaurante. Porque lo que percibe el comensal, acuda con las pretensiones que acuda a este templo gastronómico de referencia en Molina de Segura, es dedicación constante, esmero, talento, profesionalidad, entrega. Y oficio, mucho oficio.

4284Esos son los verdaderos ingredientes de un establecimiento familiar que sus padres, Pedro y Maruja, pusieron en marcha hace ya más de una década a pocos kilómetros de Murcia y que se ha consagrado por su saber hacer, por la humildad y por la categoría humana con la que atiende a propios y extraños.

Juanjo tiene tres hermanos que son tres joyas, y que engrandecen un restaurante del que se sale con la sensación de que pronto hay que volver, porque pronto habrá algo más que degustar y descubrir.