La reiterada y cansina inquina de Rivera hacia Rajoy

Carlos Latorre

Antes de las elecciones del 20 de diciembre se daba más que por asegurado que el Partido Popular, dada la aritmética parlamentaria, pactaría con Ciudadanos con tal de formar un gobierno estable que asentase la recuperación económica de España. De hecho, según la totalidad de expertos en demoscopia, la inmensa mayoría de votantes de la formación naranja provenía de los populares a modo de castigo.

Sin embargo, la realidad fue y es muy distinto a lo previsto. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, no tardó ni un minuto en echarse a los brazos de Pedro Sánchez y formalizar un pacto de gobierno que ambos sabían perfectamente que estaba abocado al más absoluto de los fracasos. Es más, en primera votación, dicho pacto solo obtuvo 130 de los 350 escaños y en la segunda únicamente se sumó el único diputado de Coalición Canaria.

Desde ese momento, Rivera ha llevado a cabo una estrategia que sorprende a propios y extraños. Durante los últimos tres meses, el presidente naranja no ha desperdiciado un solo momento sin criticar a Mariano Rajoy. Por todo y en cualquier lugar. Con datos verdaderos y con otros que distan mucho de serlo.

La última escenificación fue ayer mismo, cuando tras el debate a cuatro donde afirmó que a la hora de pactar no iba a haber vetos por su parte, aseguró que puede hablar con el PP pero nunca con Rajoy, porque no quiere que gobierne.

De poco le sirve a Rivera que el popular vuelva a ganar las elecciones ampliamente y que, probablemente, Rivera acabe en cuarta posición. La inquina que en todo momento ha demostrado hacia el presidente del Gobierno en funciones seguirá.

Tan es así que incluso desde Moncloa sospechan que en dicho debate a cuatro hubiera un pacto entre Rivera y Sánchez a la hora de repartirse los temas para azotar a Rajoy. Se basan en que el peso en materia de corrupción lo llevó Rivera con agresividad y el líder socialista fue menos incisivo, quizás, por miedo a la réplica con los EREs y otros casos.

Con todo, tampoco cabe descartar un giro en Rivera, ya que también dijo por activa y pasiva que nunca apoyaría a Sánchez y ya se sabe cómo acabó ese ‘veto’.